Robot Fugitivo | National Museum of American History

Esta es Henrietta Lacks, quien murió de cáncer en 1951. Cuando se enviaron las muestras de su tumor a un laboratorio de investigación, los científicos descubrieron que las células de Lacks hacían algo que se pensaba imposible: podían vivir para siempre.

Conocidas hoy como la línea celular HeLa, las células inmortales de Lacks se reproducen en todo el mundo para investigaciones biomédicas. Se usan para estudiar enfermedades, probar medicinas y conocer mejor cómo funciona nuestro cuerpo.

Pero este avance científico plantea preguntas éticas. Las células de Lacks se tomaron sin el consentimiento de ella, y no se notificó a su familia ni se les dieron beneficios económicos, aunque la línea celular HeLa ha ayudado a las empresas a ganar millones de dólares.